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miércoles, 7 de marzo de 2012

"El humor como credo", Rosana Koch

Cuidado con el tigre, de Luisa Valenzuela. Buenos Aires, Editorial Seix Barral, 2011, 210 págs.
ABC de las Microfábulas, textos de Luisa Valenzuela, ilustrados por Lorenzo Amengual. Buenos Aires, Ediciones  La Vaca,  2011.

Cuidado con el tigre y ABC de las Microfábulas son las dos obras que Luisa Valenzuela ha presentado a fines de diciembre de 2011.  Cuidado con el tigre es una novela escrita en los años 60, “engavetada” durante largos años para que recién ahora salga a la luz. “Este eslabón perdido” devela un plan de escritura coherente con todos los temas que recorre su obra, especialmente se cuela ese imperativo de cuestionar la autoridad opresiva y comenzar a reflexionar sobre el poder que posteriormente Valenzuela explorará hasta las chispas. La novela recrea una “pseudo organización” que intenta lograr organizarse en su propio poder y se disuelve en ese intento, al estilo de una farsa. El asesinato del Che Guevara, los ecos de una revolución, las primeras agrupaciones guerrilleras, la figura política de Onganía son el escenario donde los personajes, a veces de manera caricaturesca, se aglutinan en “la organuta” en busca del desesperado intento de que la realidad se adecue a sus sueños, para fracasar hasta el ridículo –como los volantes políticos que no llegan a destino porque terminan desparramándose en plena carretera a causa de unas vacas.
El argumento pone en primera escena un triángulo amoroso, sin embargo el amor desaparece para reducirse a una mera y digitalizada lucha por el poder: poder que se cubre con contrastantes máscaras, pero que la autora logra finalmente deconstruir con un tono paródico y humorístico: de la revolución política se pasa a la revolución sexual entre las recámaras privadas de los tres personajes principales de la historia, el tigre Alfredo Navoni, y su cotejo a las dos hermanas, Emanuela, “la capitana”, y Amelia. La interacción de estos tres personajes revela el oscuro secreto del poder, aquel que afirma que la mejor arma para dominar al otro es el sexo: “(…)porque a Navoni la posibilidad de amar a las dos hermanas, o al menos de dejar que se pelearan por él, no le resultaba nada desagradable”; y Emanuela “sospechaba que quería tenerlo para sí y tragárselo en cuerpo y alma y hacer con él lo que no podía hacer con el país, es decir manejarlo. Amelia en cambio era más sutil, y por ende más perversa, porque cuando él se dormía después de hacer el amor se levantaba sigilosamente para lavarle las medias (…). Y a la mañana siguiente le preparaba el desayuno como le gustaba a él y lo mimaba y poco a poco lo iba encerrando en una domesticidad pegajosa como una telaraña”.
ABC de las Microfábulas es un Abecedario Ilustrado que se presenta como un libro de artista con una tirada única de 300 ejemplares numerados y firmados por los autores, además de que consta de 28 láminas de bordes dorados. En la Macromoraleja, especie de prólogo, Valenzuela comienza a barajar esta aventura: “Toda fábula es un mundo, acotado en este caso por exigencias de la minificción pero ampliado hasta el paroxismo (para usar un término lewiscarrolliano) gracias a los geniales dibujos de Lorenzo (Lolo) Amengual, que trascienden el concepto de mera ilustración y nos guían por inesperados caminos de comprensión, sorpresa y juego que requieren su propio tiempo de lectura.”
A cada letra corresponde el nombre de un animal, así la A es la “Astuta Aracné, araña por antonomasia, al atardecer ara las almohadas de ambiciosos andariegos y átalos con autosegregadas amarras afinadas para asegurarlos. Así las alondras, al aterrizar al alba, aguardan la aparición del astro ardiente anidando en las ansias ambulatorias de aquellos alocados audaces que al andar de acá para allá amenazan las áreas de acceso a las alucinaciones. Moraleja: Al llegar la noche entregate nomás al sueño. Si sos un vagabundo de lúcida vigilia podés caer en la red.” Cada risueña moraleja poco tiene que ver con una intencionalidad didáctica, además de que cada microfábula concluye con un glosario a modo de invitación para ensanchar los límites de nuestra lengua. El juego continúa con la M de Mimí, majestuosa mariposa monarca, la J de Jacinta, jirafa de Jaipur, la C de Claudio, caballo coscojero, la Ñ de Ñata, la ñandú ñañosa de Ñuñoa y tantos otros del bestiario fabuloso.
Ambas obras están atravesadas por el humor, porque es la herramienta que le concede a la escritora la cosquilla necesaria para desviarse a un movimiento de libertad. En Cuidado con el tigre hay un humor con el cual sonreímos debido a la contradicción entre los personajes de la “organuta”, y en las Microfábulas el humor es la estrategia para poder liberar al lenguaje “del corsé de su estructura” y jugar experimentando con sus múltiples posibilidades. Y porque la propia Luisa Valenzuela ha sentenciado: “Si tuviera que escribir mi credo, empezaría por el humor: creo en el sentido del humor a ultranza, creo en el humor negro, acérrimo, creo en el absurdo, en el grotesco, en todo lo que nos permita movernos más allá de nuestro limitado pensamiento, más allá de las censuras propias y ajenas, que pueden ser letales.”

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