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martes, 2 de octubre de 2012

“Como el agua fresca”, por Rosana Koch


Freshwater. Una comedia y textos breves sobre teatro, de Virginia Woolf. Selección, traducción y versión teatral de María Emilia Franchignoni. Buenos Aires, El cuenco del plata, 2012, 133 págs.


Dice Henri Bergson que “lo cómico, para producir todo su efecto, exige como una anestesia momentánea al corazón” porque se dirige a la inteligencia pura y le pide “silencio a la sentimentalidad”. Seguramente Freshwater, comedia teatral de tres actos escrita por Virginia Woolf con la única finalidad de divertir a su círculo de amigos y familiares, haya anestesiado por momentos la emoción de esa sociedad de “inteligencias puras” para dar lugar a la risa, que nunca es única sino que materializa el eco polifónico de un grupo social. Los 80 espectadores de esta representación teatral, reunidos “a las nueve y media de la noche del viernes 8 de enero” de 1935 en el estudio de Vanessa Bell, hermana de Virginia, reconocieron en conjunto que la violación a la regla allí fue una transgresión autorizada y cómplice, cuyo fruto fue la carcajada ante los diálogos embriagados de absurdo y el avance de la obra hacia una feroz crítica de las rígidas concepciones victorianas. Esta edición de Freshwater es una versión de María Emilia Franchignoni –la adaptación intenta nivelar aquellos efectos cómicos intraducibles a otro idioma y el humor privado entre el grupo– de las dos versiones escritas por Woolf: una en 1923 y la última en 1935, retomada para ser representada en el cumpleaños número dieciséis de su sobrina Angélica.
Es una desopilante sátira representada por Julia Margaret Cameron, tía abuela de Virginia y fotógrafa, su esposo filósofo y jurista Charles Hay Cameron, el pintor simbolista George Frederick Watts y el poeta romántico Tennyson, ambos amigos reales de los Cameron. El personaje que imprime movimiento a la obra es Ellen Terry, joven esposa del pintor Watts (30 años mayor que ella), quien después de haber servido a su marido como musa esclava decide abandonar el sofisticado mundo del arte por amor y libertad personal. La acción central se ubica en Dímbola Lodge, casa de los Cameron en Freshwater. Como una antesala del teatro del absurdo –el propio Eugéne Ionesco representó la obra en 1983– cada personaje vive una situación aislada e individual: mientras Julia M. Cameron reflexiona sobre el arte de la fotografía, Tennyson recita pasajes de Maud y Watts intenta retratar lo más fielmente posible el dedo de Mammon, sus discursos no logran descentrarse de sí mismos y  reflejan la incomunicación y la solemnidad del discurso del arte en una trama que no se dirige hacia ningún objetivo definido salvo la carcajada.
La elección de los personajes femeninos centrales (tanto de la obra de teatro como de los ensayos sobre teatro que se adjuntan en esta edición) no escapan de la búsqueda personal de Virginia por aquellas mujeres que intentan conquistar un espacio de independencia en la creación artística: Julia Margaret Cameron era una mujer de extremos, excéntrica y extravagante, centro de reunión de intelectuales y artistas, además de la más destacada retratista fotográfica de la cultura inglesa de la época. Virginia siempre sintió una fascinación por las mujeres pertenecientes a la rama materna y fueron ellas (con sus anécdotas y sus aires aristocráticos) las que le enseñaron que los carriles de la vida podían desviarse del destino doméstico de la mujer para crear un espacio en la esfera del arte.
Con la misma mirada, en el ensayo Ellen Terry, Woolf indaga en la propia autobiografía de la reconocida actriz de teatro, los bocetos sueltos, contradictorios e incompletos de su vida: “¿Cuál de todas estas mujeres es entonces la verdadera Ellen Terry? ¿Cómo unir todos los bocetos dispersos? ¿Es ella madre, esposa, cocinera, erudita o actriz? Cada rol parece el indicado, hasta que ella lo descarta y desempeña otro (…) El teatro no podía contenerla, tampoco el cuarto de los niños.” Finalmente Virginia le encuentra una respuesta a lo que la actriz no podía reprimir y debía obedecer: su “Naturaleza” que es esencia, causa y origen.
Los Textos breves sobre teatro concluyen con una erudita intervención, en clave poética y desde el detenimiento y la cercanía con el lector, de la versión Noche de Reyes en el Old Vic, el “territorio salvaje” pero inconmensurable de una obra isabelina (Sobre una pieza isabelina) y el silencio intraducible por distante y original de la literatura griega (Por no saber griego).
La escritura de Virginia Woolf está lejos de ser moldeada definitivamente, porque desde los márgenes de los cánones impuestos, Freshwater y textos breves sobre teatro interpela y desarticula ese territorio para desbordar los límites y permitir reconstruir otra pieza más, la teatral y humorística, en la construcción poliédrica de su obra.

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