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martes, 29 de noviembre de 2011

“Cavilaciones de una santa”, por Felipe Benegas Lynch

Como el humo del té, obra teatral escrita por Karina Androvich y Daniel Jorge Fernández.
En Querida Elena, Pi y Margall 1124, Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfono: 4361-5040
Viernes 21:00 hs (hasta el 16/12/2011)


Daniel Fernández y Karina Androvich han logrado una obra de gran consistencia dramática y muy buena ejecución. El tema de la obra, extraño y desafiante, parte de una experiencia mística que pone en crisis a la protagonista y a todo su entorno.
Jesús, el mismísimo Jesús, es quien, según nos cuenta Ángela, la ha visitado, más de una vez, y a quien espera en un estado de crónica insatisfacción. Claro que esa insatisfacción por no poder alcanzar la fusión con lo divino deja en evidencia otra insatisfacción mucho más cotidiana y natural: la que vivimos como sociedad de consumo. Ángela, a quien no le falta nada, de repente le falta todo. Ya no le importan ni su marido, ni sus hijos, ni su amiga, ni su casa en el country, ni su cuatro por cuatro, ni sus plasmas, ni sus plantas. Menos que menos el qué dirán. Ella espera, simplemente, a Jesús.
Tampoco le importa que la llamen santa (más bien le molesta) ni que la gente peregrine hacia su casa en busca de respuestas o tratando de apoderarse de los bienes que ella desecha en su afán de volverse digna y deseable para aquel que la visitó.
La obra es un camino de austeridad. Los silencios van creciendo, las miradas se vuelven profundas. Lentamente cada gesto empieza a significar mucho más. Androvich de a poco va asumiendo ese silencio y la obra gana en intensidad y se impregna de un sutil lirismo.
Los avatares de una mujer de nuestro tiempo se ven reflejados en la crisis de este personaje que revela los límites de lo humano: la fragilidad psíquica y emocional de quien se ha medido con una vara que no le corresponde.
Ella quiere más. No le basta con ese aroma que todo lo ha impregnado.
La sala de Querida Elena se va transformando en un retiro medieval. Apenas unas sillas, unas tazas y una puerta. Ser santa es una cuestión de austeridad.
Como el humo del té evoca un despojamiento que se ha perdido y que el espectador recupera de a ratos en el vertiginoso abismo del unipersonal.
El texto es sólido y se aprovechan al máximo los pocos elementos que pueblan la escena. El tema, apto para moralejas, simplificaciones y delirios, es abordado con inteligencia y lucidez.
Quedan aún dos presentaciones antes de fin de año. Esperemos que el año próximo se abra la posibilidad de que más espectadores vivan esta intensa y valiosa experiencia teatral.


1 comentario:

  1. Muy buena crítica, para quien ha tenido la oportunidad de verla permite descubrir nuevas lecturas de una lógica llevada a su extremo.Trataré de estar allí el próximo viernes.

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