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sábado, 29 de octubre de 2011

“El escritor argentino y la tradición en el siglo 21”, por Laura Cabezas

Escrituras past_ Tradiciones y futurismos del siglo 21, de Juan José Mendoza. Bahía Blanca, 17 grises editora, 2011, 108 páginas. 
En las líneas que inauguran Escrituras past_ Tradiciones y futurismos del siglo 21, Juan José Mendoza, como una suerte de dj-autoral que escoge, mezcla y combina diversos momentos de la literatura argentina para producir una nueva lectura sobre la tradición, escribe: “Las páginas de este libro pueden leerse como una teoría sobre la literatura software: la literatura como un loop, un scanner… Pero también como una novela en la que los conceptos son sus personajes”. Es que de igual modo que las textualidades que le sirven de corpus literario, el libro de Mendoza se ubica en un umbral teórico-narrativo donde ficción y crítica se (con)funden. Justamente, será esta elección por una escritura post-autónoma la que dote las páginas de Escrituras past de un clima mixturado entre la rigurosidad académica y el relato experiencial biográfico; logrando, de esta forma, una lectura dinámica, entretenida e interesante sobre la literatura argentina de los últimos años, sus posibles centros pero también sus potenciales bordes.
Sin lugar a dudas, uno de los rasgos distintivos del libro es la utilización de un léxico proveniente del mundo tecnológico reciente que nutre al texto en su totalidad, desde sus títulos (que aúnan “escrituras” con past, loop, spam, samplers, etc.) hasta la bibliografía final que se presenta bajo la fórmula “On/off”. Pero, ¿qué aportan a la crítica literaria argentina estas nomenclaturas tecno? ¿Nos encontramos frente a un cambio de paradigma crítico o son designaciones extravagantes y modernas para lecturas ya conocidas?
Past, “apócope de paste y de pastiche”, es la figura que organiza la lectura de Mendoza en su interés filológico por las reapropiaciones, las reescrituras y las filiaciones entre los textos, es decir, por las voces que vuelven y resuenan a lo largo de la literatura universal. Sin embargo, lo past como máquina creativa no sólo mira hacia el pasado sino que tiene un ojo detenido en el futuro que habilita la incorporación de lo nuevo en diálogo con la tradición. Bajo la estela benjaminiana del Angelus Novus –“que avanza con la mirada puesta hacia atrás”-, se arma una serie que comenzando en los años setenta se despliega hasta la contemporaneidad de las literaturas novoseculares. Así, más que discontinuidad, lo que se nos presenta es la formación de una suerte de canon de la narrativa argentina contemporánea que encuentra fundamento en el aparato “critificcional” Literal y en los escritos de Manuel Puig y Ricardo Piglia, principalmente. En ellos leer y reescribir diseñan la figura de lo past que funciona en consonancia con una práctica de apropiación que puede convocar, parodiar o negar la filiación con la tradición literaria.
Amparado en la autoridad citada de Piglia y Graciela Speranza, la voz de Mendoza no logra imponerse con una lectura propia de la literatura argentina sino que más bien recae en la aceptación y repetición de lo ya estatuido por esta línea crítica. No hay cuestionamiento, sólo aceptación y tibias reformulaciones: lo past, o el pastiche, la copia, el desvío, el plagio y demás implicancias, termina perdiendo su potencia crítica para diluirse en la reafirmación de una tradición hegemónica que ya sentó un origen para la literatura argentina y erigió sus próceres desde el campo de la narrativa.
Por el contrario, en la segunda parte del libro, titulada “El giro tecnológico”, es donde mejor se trasluce la labor de Juan Mendoza como crítico. Ahí se arriesga a pensar el lugar de lo letrado en la era digital, examinando no sólo las estrategias de recontextualización de la cultura humanista en la web, a través de los proyectos de digitalizaciones, de los ciber-paseos, de las Bibliotecas Virtuales, etc., sino también armando una serie con relatos contemporáneos que asimilan “temas, modos del relato y discursividades procedentes de lo tecnológico”: La ansiedad de Daniel Link, Keres Coger? = Guan Tu Fak de Alejandro López, Las teorías salvajes de Pola Oloixarac, Las aventuras de Barbaverde y El juego de los mundos de César Aira, entre otros. No obstante, si bien se lanza un planteo interesante sobre los nuevos modos de representación que estos textos proponen al tomar a las pantallas y a las tecnologías como “referentes”, la idea no se desarrolla quedando tan sólo enunciada.
Diferente es el caso de los capítulos dedicados a las escrituras loop, scanners, spam y samplers donde Mendoza se concentra en cada caso en un autor determinado: Pablo Katchadjian, Ezequiel Alemián, Charly.Gr., Agustín Fernández Mallo y Eloy Fernández Porta, respectivamente; a quienes los aúna una práctica en común, la intervención y el “apropiacionismo” de la cultura letrada o audio-visual. Por caminos diferentes, cada uno establece un diálogo específico con las tradiciones –el tributo y/o la desacralización– para forjar su propio proyecto estético. Así, el ojo crítico de Mendoza recorre diferentes textos argentinos y españoles recientes (Qué hacer de Katchadjian, El tratado contra el método de Paul Feyerabend de Alemián, “Peronismo spam” de Charly.Gr., todos de 2010, o Nocilla Dream de Mallo de 2006) relevando las operaciones de lectura y escritura que los caracterizan: la reescritura, el “materialismo de la lectura”, la “escritura automática”, la parodia y pastiche, la cita y el plagio. El panorama que nos traza la última parte del libro muestra entonces cómo el presente literario aparece interesado por indagar en las potencialidades de la experimentación formal y por cuestionar cualquier tipo de limitación estética que impida ensanchar las fronteras de la poesía y la narrativa contemporáneas.
Con un estilo imbricado y misceláneo, Escrituras past brinda una estimulante reflexión sobre el campo literario y artístico de los últimos años. Frente a un escenario borroso y difuso por su cercanía, Mendoza torna visibles aquellas experiencias literarias y artísticas que transforman los horizontes de lectura al jugar con las formas, la tradición y los límites de la cultura letrada. En este comienzo novosecular las páginas del libro de Juan Mendoza invitan a pensar sobre  las nuevas posibilidades estéticas que trae el reciente encuentro entre arte y tecnología.

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