"Un futuro brillante", por Fabián Soberón (Entrevista a Ernesto Mallo)

Del 11 al 17 de junio se realizó en Buenos Aires la primera edición del Festival de Novela Policial BAN Buenos Aires Negra. Fabián Soberón entrevistó a su organizador, Ernesto Mallo, a modo de balance de la experiencia.
-¿Por qué organizar un encuentro sobre el policial negro?
Todas las grandes ciudades del mundo tienen uno. En Francia, por ejemplo hay 60 festivales de novela policial cada año, Alemania, Inglaterra, España etc., también tienen sus festivales. Buenos Aires, a pesar de ser la primera ciudad del mundo hispanoparlante que publica un relato policial, carecía del suyo. La idea es llenar ese vacío, e incorporar a esta ciudad al circuito negro internacional. Estos festivales son útiles para que el público conozca nuevos autores, se entere en qué andan los ya consagrados.

-¿Por qué sigue vigente el policial? ¿Por qué conquista tantos lectores?
Creo que la gente necesita comprender qué está pasando con el crimen en general y no puede confiar en lo que digan al respecto ni los políticos ni los medios ya que ambos responden a grupos de poder y dicen lo que les conviene. La novela, al estar liberada de intereses corporativos puede, a través de la ficción, contar cosas y revelar verdades que de otra manera quedan soterradas.
-¿Creés que el género expresa algún síntoma de la sociedad de nuestro tiempo?
Me parece que el género es un síntoma de la sociedad de nuestro tiempo. El relato policial se nutre de lo que sucede a diario en el ancho mundo del hampa.

-Es evidente que el negro ha sido publicado con mucha pericia en los últimos años por escritores que están fuera de la órbita de USA (suecos, italianos, griegos, etc.). ¿Qué pensas de este fenómeno?
La criminalidad se extiende por todos los países del mundo a la velocidad de un Tsunami, detrás vienen los escritores para relatarlo.

-¿Cómo ves al policial negro en Argentina?
Están surgiendo tantos autores, colecciones y editoriales últimamente que es muy difícil elaborar una respuesta general. Lo que sí puedo decir es que con tal auge vamos a tener libros buenos, mediocres y malos, pero para que surja un Chandler o un Hammet tiene que haber muchos otros escritores menores. Creo que Argentina es un muy buen caldo de cultivo.

-¿Creés que se mantiene el prejuicio de la universidad sobre el género?
Algunos lo siguen sosteniendo, cada vez menos, de modo que el tema cada vez tiene menos importancia. Personalmente no le atribuyo ninguna.

- ¿Cómo pensás a la mujer como autora del negro? ¿Creés que hay una diferencia que se traduce en la escritura? Pienso en PD James, por ejemplo (en el extranjero) y en Claudia Piñeiro, por ejemplo (en Argentina).
Sí, por supuesto que hay diferencias y muy profundas. La escritura está directamente relacionada con la sensibilidad y las experiencias del autor y, en tal sentido, las mujeres tienen experiencias que los hombres nunca vamos a conocer, no importa lo que hagamos y de qué nos disfracemos. La maternidad por ejemplo. Ellas están incursionando en un género que durante muchísimo tiempo fue territorio casi exclusivamente masculino. P. D James y Agatha Chirstie fueron excepciones, pero esto está cambiando y enriqueciéndose con el aporte de las escritoras. Lo policial que, como dijo Borges, se nutre de la delicada transgresión de sus leyes, tiene también la virtud de incorporar nuevas tendencias, nuevas formas expresivas y estilísticas sin ningún problema, por eso sigue vigente y tiene una dinámica de enorme agilidad.

-Muchos autores han trabajado la denuncia política a través del negro. ¿Por qué pensas que ocurre esto?
Yo no creo que el policial sea un medio apto para la denuncia política expresa y me parece un error muy grueso que haya autores que crean que lo es. Ocurre por oportunismo, quienes desean hacer denuncia política ven en el policial un vehículo popular para expresar su prédica, pero un libro no va a cambiar el mundo. Para hacer denuncias está la justicia, los medios de comunicación y los ensayos o estudios. Una denuncia debe justificarse y sustentarse con pruebas y debe servir o contribuir a que una situación de injusticia sea detenida. La ficción nunca puede ser una prueba de nada porque es, precisamente, ficción. El policial negro se limita a narrar, a describir el mal y con eso, ya tiene bastante trabajo.

-¿Cómo te imaginás el futuro del género?
Como la criminalidad va siempre delante de la ley y es muy creativa en cuanto a nuevas formas de delinquir, nuevos delitos y nuevas situaciones, le imagino un futuro brillante dado que todo lo que es malo para la humanidad es bueno para la literatura. Mientras el crimen esté en alza, el género también lo estará.

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