“La confirmación” por Emilia Sofía Cotutiu
Ruth , de Adriana Riva. Buenos Aires, Editorial Seix Barral, 2024, 168 páginas. Con la ironía y la inteligencia pícara del registro tragicómico, la narradora de Ruth sería capaz de pedir tengan a bien no molestarla en su cumpleaños, como único obsequio difícil de recibir. Adriana Riva nos invita a pensar que “lleva una vida aprender a no ser joven” (76). Ruth es una mujer judía, retirada, madre desapegada y, podríamos decir también, viuda desapegada, quien, en el umbral de los ochenta años, expulsa una inconmensurable cantidad de cavilaciones, meditaciones y ocurrencias en verdad juiciosas y jocosas (de esas que sólo hacen reír a quienes comparten la frescura del cinismo y cierto desdén sabor a astucia); son todas reflexiones acerca de que “por más que insista en borrar, el pasado nunca termina de pasar” (135). Ruth y Ruth, copulación que se nos descubre casi al final, hablan huyéndole al espejo, el que nos abofetea con las marcas del envejecimiento, pero hablan acercándos...



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